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Siempre he vivido con
ella, Jorge Federico
Me
llamo Jorge Federico Eufracio Téllez. Nací en Guadalajara, Jalisco,
México, el 10 de mayo de 1949. Fui el segundo hijo de mis padres y primer
varón de la familia; fuimos 13 hermanos, uno murió a la edad de un año en
1954. Soy el único con polio. Los demás, todos vivos y
sanos. Soy
medico de profesión, con especialidad en Ginecología y Obstetricia. Los
primeros 11 meses de mi vida fueron los de un niño normal y sano. Fue en
abril de 1950 cuando fui atacado por el virus de la poliomielitis; ¿cual
de los tres?, ya no tiene importancia, recuerdos de ese acontecimiento, no
tengo ninguno, me paso desapercibido. Adquiero
conciencia de ello a los 5 años de edad, al notar que mi caminar era
diferente, sólo eso. No sentía ningún dolor, ninguna molestia y ningún
impedimento. Caminaba con pie equino en mi pierna derecha (que fue la
afectada). Utilizaba la maniobra de Goover y era más delgada que la
izquierda. Nunca dejé de correr, ni de participar en los juegos con los
amigos de mi barrio. Nada me lo impedía. A los
10 años, y después de dos o tres consultas con el ortopedista, se decidió
que tendrían que operarme, y así fue. Se me practicó una cirugía en la
pierna derecha; tengo una cicatriz desde la mitad del muslo, hasta la
mitad de la pierna, creo que me fue practicada una transposición de
músculos y una "zetoplastíia del Tendón de Aquiles. Duré
hospitalizado dos meses, con la pierna inmovilizada por dos pesados
costales de arena y yeso. Aquí debo comentar que la anestesia que fue
utilizada fue de la época prehistórica; fue con éter (jamás se me olvida
el olor). Dormí durante 3 días; los médicos ya no hallaban como
despertarme, pero aquí estoy. Dos meses después me quitaron el yeso y me
levantaron. Me dieron una silla de ruedas para que caminara poco, pero yo
no hice caso de la silla; casi inmediatamente me paré y caminé (como
Lázaro) y, gran sorpresa, ya apoyaba mi talón y no tenia que utilizar la
maniobra de Goover; caminaba casi normal. Paso
el resto de mi infancia y juventud más que bien. Siempre me ha gustado el
campo y el aire libre. Fundamos un club de excursionismo y salíamos al
campo cada 15 días. No hay cerro ni barranca alrededor de Guadalajara que
no haya subido o bajado. En la secundaria me iba a la escuela a pie , por
puro gusto. En mi
carrera de cirujano pasé mucho tiempo de pie, hasta 8 horas diarias, y
ninguna molestia. Pero hace como 12 años que empecé a notar cierta
contractura muscular en la región lumbar cuando caminaba como tres calles.
Me paraba un momento, se me quitaba y continuaba. La distancia se fue
acortando poco a poco, casi sin percibirlo. Y, como soy medico y muy
"valiente", me auto receté unos ejercicios; bicicleta fija; 25 kilómetros
diarios con esfuerzo. Nunca sentí mejoría, al contrario, noté que me
deterioraba lentamente. Me caí en varias ocasiones; casi todas en mi
trabajo. Dos fracturas en el primer ortejo (dedo gordo) del pie
derecho, una ruptura de cápsula articular de la rodilla derecha (creo que
esto fue lo que desencadenó el síndrome). Mi conocimiento del síndrome era
nulo; solo una referencia en un periódico. Evolucione lentamente. Cuando
me di cuenta, ya estaba muy evolucionado. Fue
una vez en que acompañé a mi esposa a el súper, de compras, cuando regresé
a mi casa, casi sin poder caminar, que le dije a mi hijo que buscara en
internet sí había algo del Síndrome Post Polio (hasta ese momento no me
interesaba la computadora). Al buscar en Google salió una serie de 10
páginas; la primera decía “ESCALONES NO”. A medida que íbamos leyendo, mis
hijos y mi esposa volteaban a verme sorprendidos; me estaban retratando a
mí. Ahí se inició todo. Cuando
me revisaron para pensión, que nunca fue el objetivo, sino más bien un
diagnóstico, me encontré con la sorpresa de que prácticamente ningún
medico conocía la existencia del síndrome, pero ya iba armado con mi
literatura. Todo este proceso lo tengo documentado en un archivo
electrónico, bajo el nombre de “Post polio; una historia clínica
verdadera”. Mi sorpresa más grande fue que en la electromiografía salí
afectado de ambos brazos, y nunca me sentí mal de
ellos. En mi
estado actual, difícilmente puedo estar de pie 5 minutos sin sentir dolor
agudo en músculos y articulaciones, más en la pierna izquierda y fatiga
intensa de músculos. Ya uso bastones en ambos brazos para sostenerme. Me
gusta mucho el jardín y, cuando podo algunas plantas, he notado que al
levantar un vaso de agua me tiemblan los brazos al hacer el esfuerzo. No
tengo trastornos respiratorios, ni de sueño. Para ir a l súper o a
pasear, ya tengo que utilizar la silla de ruedas, tratando de evitar el
consumo de mis músculos. Finalmente, reitero que la polio y sus secuelas son multifacéticos, y una de ellas es la de haberme forjado en la vida un carácter de firmeza en mis convicciones y de lucha en mis objetivos.
Un abrazo a todos. Jorge Federico Eufracio Téllez |
Edición por Sergio Augusto Vistrain.
Fecha de publicación: 08 de junio de 2005.
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La organización El Síndrome Post-Polio
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