"Mi Polio"
Por

Jorge Federico Eufracio Téllez

 

Junio de 2005, Guadalajara, México.

 

 

Siempre he vivido con ella,
Somos uno, mi carácter se
forjó junto con ella.

 

Jorge Federico

 

Me llamo Jorge Federico Eufracio Téllez. Nací en Guadalajara, Jalisco, México, el 10 de mayo de 1949. Fui el segundo hijo de mis padres y primer varón de la familia; fuimos 13 hermanos, uno murió a la edad de un año en 1954. Soy el único con polio. Los demás, todos vivos y sanos.

 

Soy medico de profesión, con especialidad en Ginecología y Obstetricia. Los primeros 11 meses de mi vida fueron los de un niño normal y sano. Fue en abril de 1950 cuando fui atacado por el virus de la poliomielitis; ¿cual de los tres?, ya no tiene importancia, recuerdos de ese acontecimiento, no tengo ninguno, me paso desapercibido.

 

Adquiero conciencia de ello a los 5 años de edad, al notar que mi caminar era diferente, sólo eso. No sentía ningún dolor, ninguna molestia y ningún impedimento. Caminaba con pie equino en mi pierna derecha (que fue la afectada). Utilizaba la maniobra de Goover y era más delgada que la izquierda. Nunca dejé de correr, ni de participar en los juegos con los amigos de mi barrio. Nada me lo impedía.

 

A los 10 años, y después de dos o tres consultas con el ortopedista, se decidió que tendrían que operarme, y así fue. Se me practicó una cirugía en la pierna derecha; tengo una cicatriz desde la mitad del muslo, hasta la mitad de la pierna, creo que me fue practicada una transposición de músculos y una "zetoplastíia del Tendón de Aquiles. Duré hospitalizado dos meses, con la pierna inmovilizada por dos pesados costales de arena y yeso. Aquí debo comentar que la anestesia que fue utilizada fue de la época prehistórica; fue con éter (jamás se me olvida el olor). Dormí durante 3 días; los médicos ya no hallaban como despertarme, pero aquí estoy. Dos meses después me quitaron el yeso y me levantaron. Me dieron una silla de ruedas para que caminara poco, pero yo no hice caso de la silla; casi inmediatamente me paré y caminé (como Lázaro) y, gran sorpresa, ya apoyaba mi talón y no tenia que utilizar la maniobra de Goover; caminaba casi normal.

 

Paso el resto de mi infancia y juventud más que bien. Siempre me ha gustado el campo y el aire libre. Fundamos un club de excursionismo y salíamos al campo cada 15 días. No hay cerro ni barranca alrededor de Guadalajara que no haya subido o bajado. En la secundaria me iba a la escuela a pie , por puro gusto.

 

En mi carrera de cirujano pasé mucho tiempo de pie, hasta 8 horas diarias, y ninguna molestia. Pero hace como 12 años que empecé a notar cierta contractura muscular en la región lumbar cuando caminaba como tres calles. Me paraba un momento, se me quitaba y continuaba. La distancia se fue acortando poco a poco, casi sin percibirlo. Y, como soy medico y muy "valiente", me auto receté unos ejercicios; bicicleta fija; 25 kilómetros diarios con esfuerzo. Nunca sentí mejoría, al contrario, noté que me deterioraba lentamente. Me caí en varias ocasiones; casi todas en mi trabajo. Dos fracturas en el primer ortejo (dedo gordo) del pie derecho, una ruptura de cápsula articular de la rodilla derecha (creo que esto fue lo que desencadenó el síndrome). Mi conocimiento del síndrome era nulo; solo una referencia en un periódico. Evolucione lentamente. Cuando me di cuenta, ya estaba muy evolucionado.

 

Fue una vez en que acompañé a mi esposa a el súper, de compras, cuando regresé a mi casa, casi sin poder caminar, que le dije a mi hijo que buscara en internet sí había algo del Síndrome Post Polio (hasta ese momento no me interesaba la computadora). Al buscar en Google salió una serie de 10 páginas; la primera decía “ESCALONES NO”. A medida que íbamos leyendo, mis hijos y mi esposa volteaban a verme sorprendidos; me estaban retratando a mí. Ahí se inició todo.

 

Cuando me revisaron para pensión, que nunca fue el objetivo, sino más bien un diagnóstico, me encontré con la sorpresa de que prácticamente ningún medico conocía la existencia del síndrome, pero ya iba armado con mi literatura. Todo este proceso lo tengo documentado en un archivo electrónico, bajo el nombre de “Post polio; una historia clínica verdadera”. Mi sorpresa más grande fue que en la electromiografía salí afectado de ambos brazos, y nunca me sentí mal de ellos.

 

En mi estado actual, difícilmente puedo estar de pie 5 minutos sin sentir dolor agudo en músculos y articulaciones, más en la pierna izquierda y fatiga intensa de músculos. Ya uso bastones en ambos brazos para sostenerme. Me gusta mucho el jardín y, cuando podo algunas plantas, he notado que al levantar un vaso de agua me tiemblan los brazos al hacer el esfuerzo. No tengo trastornos respiratorios, ni de sueño. Para ir a l súper o a pasear, ya tengo que utilizar la silla de ruedas, tratando de evitar el consumo de mis músculos.

 

Finalmente, reitero que la polio y sus secuelas son multifacéticos, y una de ellas es la de haberme forjado en la vida un carácter de firmeza en mis convicciones y de lucha en mis objetivos.

 

Un abrazo a todos.

Jorge Federico Eufracio Téllez

Edición por Sergio Augusto Vistrain.

Fecha de publicación: 08 de junio de 2005.

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