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En enero de 1986, el Grupo de Apoyo [Post-Polio del Centro
Norte de Florida], presenció un panel enfocado en la “Adaptación a una
Segunda Discapacidad”. Miembros del grupo plantearon el tema bajo el
concepto de una “Segunda Discapacidad” indicando que muchos de ellos,
aunque podían estar usando muletas o bastón, no se veían a sí mismos como
discapacitados. El Dr. Saltzstein presentó el concepto de ver las
limitaciones físicas como un deterioro con el potencial de producir una
discapacidad. El consenso fue que actualmente algunos sobrevivientes de
polio están teniendo que enfrentar este asunto. El siguiente artículo fue
escrito por la Doctora Elke Kurpiers, miembro del staff de Psicología en
el [Centro de Rehabilitación] Curativa, para exponer su presentación en
este panel:
La adaptación a la discapacidad ha sido descrita como una
serie de etapas o tareas importantes. Estas etapas son
normales y esperables, sin embargo, no se presentan nítidas, ni en un
orden específico. Las personas difieren en cómo avanzan a través de estas
etapas. Algunos avanzan más rápido que otros, algunos pueden saltar una
etapa o recorrerlas en un orden diferente. Las dificultades en la
adaptación existen cuando el individuo tiene problemas para resolver una
de estas etapas o se queda estancado en una de ellas, deteniendo así el
avance hacia la fase final de la aceptación. La adaptación es un proceso a
lo largo de la vida. Los aspectos emocionales de la discapacidad pueden
ser un factor importante en la determinación de los resultados y
beneficios de todos los esfuerzos de rehabilitación.
Mientras que varias etapas han sido descritas en la
literatura, las siguientes son las más comúnmente
descritas:
Cuando los síntomas aparecen por
primera vez pero el individuo no ha sido diagnosticado, puede sentirse
preocupado y confundido. Puede preguntarse: “¿qué está mal conmigo, y qué
me va a pasar?”. Dado que muchas discapacidades tienen una naturaleza
cambiante e impredecible, la incertidumbre puede no quedar nunca
completamente resuelta. Los planes a futuro pueden necesitar ser
continuamente
revisados.
El shock se refiere a un
estado de aturdimiento, que puede ser, tanto psíquico, como emocional. El
shock es una reacción al trauma, tal como el escuchar un
diagnóstico. Puede durar desde unos breves momentos, hasta algunos días, o
aún más. El individuo es incapaz de comprender la magnitud o severidad de
la discapacidad o sus efectos.
La negación es
inicialmente una reacción normal o un necesario mecanismo de defensa.
Protege al individuo de abrumarse psicológicamente; asegura que no hay
depresión. La negación es nociva sólo cuando interfiere con el tratamiento
o los esfuerzos de rehabilitación. Con el tiempo, la negación debe
“suavizarse”, esto es, el individuo reconoce emocionalmente que ha
ocurrido una pérdida.
La negación lleva
gradualmente a un más completo reconocimiento de la pérdida; en este punto
emergen la pena y la depresión. Junto con ella puede ocurrir una baja en
la autoestima. Estos sentimientos se consideran una reacción normal a una
pérdida real, tal como una enfermedad o la pérdida de una parte o una
función del cuerpo. Los sentimientos de depresión pueden incrementarse
porque las respuestas de otras personas, antes gratificantes, pueden
disminuir. La depresión puede expresarse como hostilidad externada y culpa
frecuentemente dirigida contra los miembros de la familia. Se ha dicho que
la pena es la más dolorosa de todas las emociones humanas; al mismo
tiempo, se ha descrito como la más "curativa". El individuo puede
afligirse su imagen corporal, por la función, por las satisfacciones
previas que pueden ahora ser negadas, y por la pérdida de expectativas
futuras basadas en la función.
La aceptación no
implica ser feliz con respecto a la discapacidad. Más bien se refiere al
abandono de falsas esperanzas y a la exitosa adaptación a los nuevos roles
que basados en las limitaciones realistas y los nuevos potenciales. El
individuo continúa con su vida cotidiana. La discapacidad se contrae en
importancia y otros aspectos de la vida crecen en significación. El
individuo se siente cómodo con el sí mismo
cambiado.
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