Las caídas son una de las principales causas de
muerte y han incrementado los problemas de discapacidad en este país.
Entre los problemas físicos que llevan a las caídas se encuentra la
pérdida de equilibrio, la fatiga general, los movimientos repetitivos que
llevan a la fatiga del músculo del individuo, la debilidad muscular, y las
anormalidades en el andar [1]. Muchos sobrevivientes de la polio presentan
uno o más de estos problemas. El uso de dispositivos auxiliares para
caminar puede reducir la severidad de estas anormalidades o puede reducir
el efecto que estas tienen en la vida de los sobrevivientes de la
polio.
Algunos
sobrevivientes han usado los dispositivos auxiliares para caminar durante
muchos años. Otros sólo los usaron en la fase aguda de recuperación
después de la polio, mientras que otros nunca los usaron. ¿Cómo saber si
usted necesita un dispositivo auxiliar para caminar, o si necesita cambiar
el que tiene?
Estas son
algunas señales que pueden ayudarle a contestar a estas preguntas son
éstas: disminución de la resistencia para caminar, debida a la fatiga
muscular, empeoramiento de un miembro, dolor en las piernas al caminar,
una historia de caídas, o la ocurrencia reciente de nuevas caídas [2]. Si
usted sospecha que necesita un dispositivo auxiliar para caminar, o que
requiere un nuevo tipo, discuta el asunto con su doctor, quien le referirá
probablemente a un terapista físico para una evaluación.
El terapista
determinará cómo la fuerza y la flexibilidad afectan su capacidad para
caminar y para levantarse de una posición sentada, si usted tiene
suficiente fuerza y flexibilidad en la parte superior del cuerpo para
utilizar con seguridad y eficacia un dispositivo auxiliar, qué tan bueno
es su equilibrio [3], y cómo reaccionan al caminar su corazón y sus
pulmones. En muchos casos, el uso de un dispositivo auxiliar reduce la
tensión en el corazón y los pulmones porque éste utiliza menos energía
que, por ejemplo, el corregir la cojera. Sin embargo, en algunos casos,
usar un dispositivo auxiliar puede implicar mayor exigencia para el
corazón y los pulmones que caminar sin un dispositivo. [4] Si éste es el
caso, el dispositivo auxiliar que el terapista recomienda puede ser un
scooter o una silla de ruedas motorizada.
Para los
sobrevivientes de la poliomielitis, encontrar un dispositivo auxiliar para
caminar apropiado puede ser un desafío. Si una persona tiene un problema
unilateral en las piernas, generalmente está indicado un dispositivo
unilateral, tal como un bastón o una sola muleta, (a menudo usado en la
mano opuesta a la pierna afectada). Sin embargo, anormalidades en la
fuerza, el dolor, o la flexibilidad en los brazos pueden hacer imposible
usar un dispositivo unilateral.
De manera
similar, los problemas en los brazos pueden hacer difícil, si no
imposible, el uso de los dispositivos bilaterales tales como andaderas,
dos muletas, o dos bastones. El truco es encontrar el dispositivo que
proporciona suficiente ayuda para compensar la anormalidad física sin
causar otros problemas físicos.
Algunas veces
la evaluación revela demasiada incapacidad del sobreviviente para sacar
ventaja de un dispositivo auxiliar para caminar. Este hallazgo puede
liberar al sobreviviente de tomar la decisión de caminar solamente en el
hogar y usar algún vehículo motorizado para moverse por su comunidad.
Muchos sobrevivientes que se convierten motorizan están gratamente
sorprendidos con lo fácil que les puede resultar participar de nuevo en
las actividades de la comunidad, y cuanta más energía tienen después de
haber tomado la decisión de montar su vehículo en lugar de caminar fuera
de casa.
Si una
valoración revela que un dispositivo auxiliar mejoraría su andar, el
terapista recomendará uno específico, le ayudará a obtenerlo, se lo
adaptará, le enseñará como usarlo, y evaluará su eficacia para lograr el
objetivo para el cual se lo ha recomendado. Con frecuencia el terapista
también puede recomendar un programa adecuado de ejercicios de
fortalecimiento y estiramiento, para ayudar aun mas sus esfuerzos para
andar. Ciertos tipos de abrazaderas o tablillas también pueden ser
recomendables [5, 6].
En mi trabajo
con sobrevivientes de polio durante los últimos 15 años, he visto que a
muchos les resulta de considerable ayuda la utilización de apropiados
dispositivos auxiliares para caminar. Los dispositivos pueden ayudar a
reducir el dolor y la fatiga además de reducir la cojera. Y, desde luego,
todo esto conduce a una reducción en la incidencia de caídas – resultando
en menor posibilidad de discapacidades más serias o incluso una muerte
prematura.
Así que ¿qué
espera usted? Si piensa que un dispositivo auxiliar podría hacer su vida
más fácil, comience el proceso arriba descrito obteniendo la opinión de su
médico.
Referencias:
1.
Shumway-Cook A. and Woolacott M. (1995)
Motor control, theory and applications. Philadelphia: Williams and
Wilkins.
2.
Pierson F. (1994). Principles and
techniques of patient care. Philadelphia: Williams and
Wilkins.
3.
Minor MA and Minor SD (1995) Patient
care and skills. Norwalk, CT: Appleton and
Lange.
4.
Perry J. (1992). Gait analysis.
Thorofare, NJ; Slack, Inc.
5.
Smith LK and Mabry M. (1995). Poliomyelitis
and the post polio syndrome. In Umphred D (Ed.). Neurological
rehabilitation. 3rd ed. Philadelphia: Mosby.
6.
O'Sullivan SB and Schmitz TJ. (1995).
Physical rehabilitation: assessment and treatment. 3rd ed.
Philadelphia: FA
Davis