![]() |
|
|
Disfruta de la vida todo lo que puedas y da la alegria que puedas dar. Mientras más des, más alegría tendrás.
Chabuca
Nací
en Lima, capital del Perú un 4 de julio de 1952. Soy la segunda de cinco
hermanos; 4 mujeres y un hombre. A
la edad de 4 años me atacó la polio, que afectó mi pierna izquierda. Según
me contaron, simplemente desperté con fiebre y no podía mantenerme de pie.
Rápidamente me diagnosticaron polio y fui a terapia de recuperación. Me
tuvieron que enseñar a caminar nuevamente, me colocaron un soporte
ortopédico, en un inicio hasta la cadera, y después desde el muslo hasta
el zapato, actualmente lo llevo de la misma manera. Llevé
una vida completamente normal, fui girl scout o muchacha
exploradora, trepé árboles y cerros, nadé, monté bicicleta, salté soga,
hice caminatas y no me privé de ningún juego que cualquier niño normal
podía hacer. Ahora,
a mis 52 años, agradezco haber desconocido en ese tiempo sobre el síndrome
post polio, porque, quién sabe, a lo mejor no hubiera tenido la vida que
tuve, y no hubiera disfrutado todo lo que hice. También agradezco haber
sido yo, y no alguno de mis hermanos quien tuvo polio pues, quien sabe,
con el carácter de ellos, no lo hubieran podido soportar, aunque creo que
Dios nos quita por un lado, y nos da mucho por otro. Mi familia y mis
amigos influyeron mucho en que siempre me haya sentido como cualquier
persona normal, cosa que siempre agradezco. Yo también considero que no
soy yo sin la polio. Nunca
me sentí rechazada en alguna parte, siempre se me dieron las cosas como
quise que se dieran. Terminé mi colegio en una hermosa promoción que hasta
la fecha nos reunimos. Estudié sicología en la universidad y actualmente
trabajo en una institución del Estado y me siento feliz de poder hacerlo.
Me
casé y tengo dos hijos maravillosos que llenan mi vida. Sobre
el síndrome post polio les diré que desde hace dos años uso bastón debido
a un agotamiento cada día mayor. Tengo dolores del lado derecho de la
cadera, y a veces me falsea la rodilla de la pierna “sana”. Otro síntoma que tengo es la
dificultad para dormir y la falta de concentración. No tengo mayores
dolores, lo que considero un privilegio. Si
vuelvo a nacer, sé que no debería tener polio porque ya existe la vacuna
pero, si se diera el caso, volvería a vivir con la misma intensidad que lo
hice, aun sabiendo lo que me espera con el SPP. El
cuerpo es simplemente un caparazón que algún día será ceniza. Lo que
importa es el alma, los sentimientos, las vivencias. Los
quiero, |
Edición por Sergio Augusto Vistrain.
Fecha de publicación: 29 de junio de 2005.
|
La organización El Síndrome Post-Polio
Testimonios
GRIS |