![]() |
|
|
"Si el SPP va
a ser otra piedra más en mi vida, la tendré que
saltar"
Mi
nombre es Rosa Liliana Almirón, mis amigos me dicen Yuly, soy de Buenos
Aires, Argentina y tengo 48 años. A la edad de 1 año y 3 meses contraje el
virus de la poliomielitis, el cual no me impidió que disfrute de la vida a
full. Tuve
una infancia plenamente feliz. Por ser la menor de cinco hermanos y tener
que usar un ortésis y muletas, se imaginarán que muy pocos me decían que
no a algo. Creo haber tomado conciencia de mi situación realmente cuando
cumplí los 13 años porque allí mis amigas comenzaron a ir a bailar y me
dije “ups…hay algunas cosas que no podré hacer”. Luego descubrí que igual
podía hacerlas y me dedique a disfrutar de las maravillas de la
vida. Me
diagnosticaron monoplejia inferior izquierda, monoparesia inferior
derecha, escoliosis dorso lumbar izquierda con cifosis postural (recuerdo
que tuve que utilizar corsé ortopédico) pero ahora solo utilizo un aparato
ortopédico en la pierna izquierda, zapatos comunes en las dos y un bastón.
Utilicé
muletas hasta la edad de 10 años, cuando decidí que ya no las necesitaba y
no tuve oposición de los doctores para utilizar sólo el bastón. A los 14
años y cuando ya no quise utilizar tampoco una ortésis, sí se opusieron
pero considerando que siempre fui bastante caprichosa y cabeza dura, mi
mamá se encargo de encontrar el Doctor que dijo "bueno, que no lo use
más". Reconozco que fui una consentida y me aprovechaba de la situación,
aunque mi meta era pasar mi fiesta de 15 años sin dicho aparato. Ese
día, con mi hermoso vestido
blanco y mis botitas blancas echas a medida, no podía ni caminar, menos
bailar, cosa que sí hacia con mi aparato. Allí comprendí que sin él no iba
a poder realizar mi vida normal e independiente como me gustaba y que él
seria mi compañero eterno. Lo bueno de esa noche fue que conocí a Luis, mi
primer novio y a pesar que me pasé sentadita, nos enamoramos y nos
divertimos juntos durante cuatro años. También
me propuse esa noche que con el aparato o sin él seria feliz y hoy puedo
decir que lo logré. Me casé
a los 19 años y a los tres me di cuenta que no estaba con la persona
indicada. Me divorcie y más tarde conocí a mi príncipe azul; Sargento 1°
de Estoy
muy satisfecha de mis aciertos, de mis errores, y mis experiencias. Fumo,
más o menos 10 cigarrillos por día, soy insoportablemente alegre, no falto
a ningún cumpleaños y tengo muchísimos amigos con quienes puedo contar y
que saben que pueden contar conmigo. Hace
poco estaba esperando a mi marido, que estaba comprando en un negocio, me
baje del auto con el celular en mi mano porque no tenía señal y se me
acercaron un muchacho y una chica, de aproximadamente 19 y 20 años. Ella
se me tiró encima y me lo quiso sacar. Yo lo apreté y con la derecha le di
un bastonazo que la tiró al suelo. Salieron corriendo escuchando mis
gritos y no me lo sacaron. La próxima vez no creo que intenten robar a una
persona con bastón, ahora me llaman “Pepita En el
año 2002 descubrí en Internet qué es el SPP y también descubrí un montón
de amigos de distintas partes del mundo que habían pasado por mis mismas
experiencias. El año pasado realicé todos los estudios que aconseja el Dr.
Jorge Federico Eufracio Téllez y me fue bastante bien; no tengo dolores,
me siento muy bien, pero esto no significa que el tema no me interese, al
contrario, me preocupa el desconocimiento que existe en
En el
hospital Churruca, donde me atiendo por He
estado leyendo los testimonios y....sí, encuentro una diferencia en
nuestras formas de vivir la vida He encontrado en cada uno de los
testimonios frases como: "Tenía un inmenso orgullo propio por hacer tanto
como los otros, aunque tuviera que cansarme y esforzarme mucho más”.
Probar que era "Igual que los demás", "Cierto tipo de cosas más o menos
poder hacerlas, aunque siempre lo intentaba y casi siempre lo conseguía.
Hoy no sé si me equivoqué en eso". Hay más, sólo nombro éstas y son
completamente diferentes a mi estilo de vida.
Nunca
quise demostrar nada a nadie, sólo me dedique a disfrutar de la vida. Tal
vez parecerá horroroso pero al darme cuenta que la sociedad, mi familia y
mis amigos estaban tan interesados en cuidarme y darme los gustos debido a
mi situación que, bueno, la acepte y la aproveché. Tal es así que ni
siquiera terminé mis estudios secundarios, ni terminé las decenas de
cursos que inicié. Sólo los hacia para conocer más gente y tener, como
tengo, muchísimos amigos. Nunca fui intervenida quirúrgicamente, sólo tuve
ejercicios de rehabilitación y natación en mi infancia porque después
seguía con ejercicios en la pista de baile (“que caradura").
Pero
así trascurrieron mis 48 años: rebelde, inquieta, oveja negra de la
familia, quien aun hoy se pregunta cómo todavía la soporta el pobre marido
y cómo tiene esas dos hijas que estudian y son un amor.
Es muy
poco el tiempo que me sobra y, cuando me queda algo, enseño a mis amigas a
conectarse por Internet, o a abrirse una casilla de mail. Además de lavar,
cocinar, limpiar y demás tareas domesticas, realizo trámites del automotor
para clientes particulares Y
bueno, al mirar hacia atrás me di cuenta de que me divertí más que muchos
que no tenían ningún problema físico y lo sigo haciendo, junto con mi
manía de meterme en problemas tratando de ayudar a todos, como una manera
de retribuir mi felicidad. Como
todo ser humano tuve obstáculos que, gracias a Dios y a los Ángeles que
siempre pone en nuestro camino, pude sobrellevar. Si el SPP va a ser otra
piedra más en mi vida, la tendré que saltar. Cuando llegue me encontrará
más acompañada de lo que me encontró hace 47 años: esta vez tengo a mis
Amigos de Postpolio-México, Postpolio-España, Postpolio-Argentina, el amor
de mi familia y la fuerza y la alegría para seguir
adelante. Yuly |
Edición por Sergio Augusto Vistrain.
Fecha de publicación: 13 de marzo de 2006.
|
La organización El Síndrome Post-Polio
Testimonios
GRIS |