|
Las terapias alternativas, también llamadas complementarias,
pueden apoyar la auto-curación natural y estimular los comportamientos que
promueven una sensación de bienestar total. Algunas terapias alternativas
se originaron en culturas diversas y en épocas remotas; otros han emergido
de nuevos descubrimientos científicos. En una encuesta, el uso de terapias
alternativas por gente con discapacidades resultó ser más alto que en la
población en general. La gente usa terapias alternativas por su eficacia,
tanto real, como percibida, por la extendida y errónea creencia de que son
naturales y no hacen ningún daño, y porque su uso ofrece la oportunidad
para un mayor control sobre las opciones y procedimientos del tratamiento.
Las terapias alternativas pueden reducir la tensión, el dolor, y/o la
fatiga. Algunas terapias son cubiertas por el seguro médico, cuando son
ofrecidas por proveedores de cuidados médicos autorizados.
Las terapias alimenticias
incluyen dietas especiales, suplementos dietéticos, y productos
herbolarios. Mientras que el consumo diario recomendado de vitaminas y
minerales continúa siendo discutido y estudiado, el mantenimiento y
crecimiento de las células requiere por lo menos la dieta mínima
recomendada, y los sobrevivientes de la poliomielitis deben prestar
particular atención a la ingesta diaria de alimentos. Las hierbas deben
ser evaluadas en lo que toca a sus posibles interacciones con los
medicamentos. La industria herbolaria no está regulada por la
Administración de Alimentos y Drogas. Como precaución, se recomienda
comprar siempre productos estándares a través de compañías reconocidas de
distribución de alimentos naturales o farmacias de
prestigio.
El ejercicio
que implica el estiramiento suave y el movimiento lento a menudo es
recomendable para los sobrevivientes de poliomielitis. El yoga, la
respiración del yoga, el t'ai chi, y el qi gong, con o sin modificaciones,
promueven la flexibilidad, mejoran la oxigenación, y disminuyen la fatiga
general. Técnicas más nuevas no-tradicionales incluyen watsu, una versión
acuática del shiatsu, y el ai chi, una versión acuática del t'ai chi. Al
considerar estas terapias, debe solicitarse supervisión de médicos
experimentados con entrenamiento especial en técnicas terapéuticas y
adaptativas.
 "La respuesta de la relajación",
un estado de salud en el cual se retarda el metabolismo y la tensión
muscular disminuye, se puede alcanzar de muchas maneras: visualización e
imágenes dirigidas; relajación muscular progresiva; yoga, meditación, y
rezo. Estas técnicas de auto-cuidado proporcionan beneficios a la salud
incluyendo disminución del pulso, la presión arterial, la tasa de
respiración, y la tensión muscular. La investigación sobre personas con
dolor crónico que practican regularmente la respuesta de la relajación
demuestra una disminución de la severidad del dolor, la ansiedad, la
depresión y la cólera, y un aumento en la actividad. Las técnicas de la
relajación se pueden aprender a través de videocintas, de clases, o de
individuos entrenados.
El Bodywork
incluye liberación miofacial, varios tipos de masaje, terapia
craneosacral, tratamientos quiroprácticos, Trager, la técnica de
Alexander, y la terapia de los puntos gatillo. Estas terapias
hands-on [con las manos] son ofrecidas por gente especialmente
entrenada, incluyendo algunos médicos osteópatas, terapistas físicos, o
quiroprácticos. Frecuentemente son reportadas mejoras en el rango de
movimiento, dolor, y fatiga.
El trabajo energético incluye la acupuntura y la acupresión,
técnicas chinas de la medicina tradicional; el tacto terapéutico,
desarrollado en el oficio de la enfermería; y el reiki y la polaridad.
Todos requieren el entrenamiento especializado en el proceso de equilibrar
el flujo de energía de una persona. Los tratamientos típicos promueven un
sentido de bienestar y relajación. Con frecuencia han sido reportadas
mejoras en el dolor y la fatiga.
|