La Deglución en el Síndrome Post Polio

Frederick M Maynard & Joan L. Headley

Manual Sobre los Efectos Tardíos de la Poliomielitis, para Médicos y Sobrevivientes

(Handbook on The Late Effects of Poliomyelitis for Physicians and Survivors,

Gazette International Networking Institute, USA, 1999,

Post-Polio Health International)

 

 


Aunque la dificultad para tragar (disfagia) no está reconocida como un síntoma primario de los efectos tardíos de la polio, muchos casos han sido reportados en la literatura. La incidencia de la disfagia en los sobrevivientes de polio se ha estimado en aproximadamente 18%,  y tiene mayor prevalencia en aquellos individuos que tuvieron polio bulbar. Muchos de estos individuos pudieron no haber tenido problemas para tragar durante el ataque inicial de polio.

La disfagia puede incluir los siguientes problemas: debilidad unilateral o bilateral de las paredes de la faringe, habilidad reducida para retraer la base de la lengua, y reducida elevación de la laringe, resultando en una protección disminuida de las vías respiratorias. Estos problemas resultan con residuos de comida que se alojan en diferentes áreas de la faringe, dejando al individuo en un riesgo de aspiración después de la deglución. La evidencia también sugiere que, aunque las dificultades respiratorias pueden complicar la disfunción al tragar y viceversa, no parece que puede predecirse una a partir de la otra. Sin embargo, los individuos con disfagia y una capacidad reducida para generar una productiva tos son los que parecen estar en un mayor riesgo de tener problemas respiratorios.

En referencia a los lineamientos generales para el manejo de la disfagia, cualquier individuo del que tengan sospechas de tener problemas para tragar debe ser remitido para el estudio Modificado de Deglución del Bario (MBS, por sus siglas en inglés)[1], que es crítico para definir la fisiología de la disfunción al tragar. El estudio MBS debe, siempre que sea posible, incluir una variedad de consistencias, por ejemplo, líquidos delgados y gruesos, purés, sólidos suaves, sólidos, etc., así como cantidades de material de contraste que sean consistentes con la dieta cotidiana del sobreviviente de polio. El estudio MBS también es clave para identificar las técnicas más recomendables de compensación que faciliten la función de tragar. La función de tragar puede mejorarse notablemente  modificando posiciones durante la deglución, tales como rotar la cabeza hacia un lado o bajando la barbilla hacia abajo, o modificando los hábitos de alimentación, tales como evitar ciertas consistencias de “alimentos problemáticos”, alternando degluciones de sólidos y líquidos, y tragando dos veces para cada bolo de alimento. Los sobrevivientes de polio con problemas de deglución deben evitar comer cuando están extremadamente fatigados. Aún el más pequeño de los problemas de deglución parece verse agravado con la fatiga. En la mayoría de los casos, el ejercicio agresivo fatigará el mecanismo más que vigorizarlo.

Los sobrevivientes de polio con disfagia deben revisar su capacidad para tragar en intervalos regulares para monitorear cambios progresivos así como para determinar si las técnicas compensatorias continúan siendo efectivas.

 

[1] Esta prueba se hace en el departamento de radiología (rayos x) para observar la deglución. Se administra el bario, una sustancia blanca y polvosa, que puede observarse a través de rayos x, que se aplican al paciente, de perfil, mientras éste lo toma por vía oral.

 

 

Traducción por Javier Riba, para Organización Post-Polio México, con el permiso de Post-Polio Health International (más formalmente Gazette International Networking Institute).  Organización Post-Polio México es responsable sólamente de la traducción.

 

Edición de la versión en español por Ernestina Patiño.

Ilustración y nota de pie de página, por Sergio Augusto Vistrain

 
Fecha de publicación: 03 de agosto de 2005.

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