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La Fatiga en el Síndrome
Post-Polio (SPP)
Teoría y Experiencia
Personal
Noviembre de 2004
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Entre
los síntomas más comúnmente reportados por los sobrevivientes de la polio,
y un primer indicador de posible presencia del SPP, es un cansancio
extremo e inexplicable, es decir, un cansancio sustancialmente superior al
que uno reportaría al final de un día normal de actividades.
La
fatiga el síntoma más comúnmente reportado en los sobrevivientes de la
polio, con más de 90 por ciento de individuos que reportan una nueva o
incrementada fatiga y más de 40 por ciento una fatiga misteriosa que
interfiere con su habilidad para desarrollar sus actividades diarias y su
trabajo.
(Silver, 2001, p.68) En mi
experiencia personal, es un cansancio que, antes del medio día de una
jornada laboral (de oficina) sin actividades fuera de lo normal, equivale
al que sentiría después de una prolongada jornada de 3 días y 3 noches de
trabajo intenso, sin dormir (que sí las he vivido en mi actividad
profesional). Un cansancio que me ha asaltado un par de veces en el
supermercado y que materialmente me ha obligado a hacer a un lado las
mercancías de algún anaquel para sentarme ahí a descansar, aunque, a decir
verdad, preferiría acostarme por ahí, donde
fuera. Algunos
sobrevivientes de la polio describen la fatiga como un decremento en la
energía, en la resistencia y en la capacidad para desarrollar acciones
repetitivas (rápida fatigabilidad muscular), medida esta, ya sea en
distancias ambulatorias o en el desempeño de tareas con las extremidades
superiores. Otros reportan una sensación de cansancio global, y describen
falta de sueño, decremento en la atención, y olvidos. Muchos requieren
dormir un tiempo mayor al esperado, y frecuentemente se sienten renovados
con una siesta. Muchos sobrevivientes de la polio también describen un
mayor decremento en su energía después de una enfermedad, una cirugía o un
trauma.
(Maynard
y Headley, 1999, p.31) En
ocasiones, en mi trabajo me veo obligado a parar en una o dos ocasiones
para tomar un descanso antes de continuar mis labores cotidianas. De
hecho, desde hace cierto tiempo no puedo volver a la oficina sin tomar una
siesta después de salir a comer, cosa que nunca requerí, ni acostumbré,
hasta esta nueva etapa de mi vida. Por
las mañanas generalmente despierto con buen nivel de energía, pero,
conforme avanzan las horas, hay días en los que a las 11:00 ó 12:00 a.m.,
quisiera que el reloj marcara las 21:00 horas para sentir que es justo ir
a casa a descansar, tal como mi cuerpo me lo
exige. Típicamente,
los individuos con SPP despertarán en la mañana sintiéndose renovados,
pero perderán esa energía matutina al medio día o poco después. A menudo
llegarán a un punto en la tarde cuando se sentirán abrumadoramente
fatigados y se sentirán forzados a detenerse y
descansar.
(Silver, 2001, p.69) En su
libro sobre el SPP, la Dra. Julie K. Silver dice que la fatiga en los
pacientes con dicho síndrome es explicada bajo dos teorías, a saber, la
Teoría Central de la Fatiga y la Teoría Periférica de la
Fatiga. La
Teoría Central afirma que éste síntoma tiene su origen en un daño
que sufrió un área del cerebro durante el ataque agudo del virus de la
polio, misma que está asociada con la debilidad, la atención y la memoria
(Silver, 2001, p.70). Esta
teoría, está sustentada en el hecho, según lo reporta el Dr. Bruno, de que
el virus de la polio es como un misil dirigido directamente al cerebro,
causando en éste una inflamación, por lo que, dicho sea de paso, aún
cuando muchos sobrevivientes de la polio (polio = gris) sufrieron
daño e inflamación de las neuronas motoras, a nivel de médula espinal
(mielitis = inflamación en las neuronas de la médula espinal), el
padecimiento podría llamarse encefalitis (encéfalo = cerebro,
itis = inflamación) (Bruno, 2002,
pp.33-34). De
hecho, Maynard y Headley se refieren a esta como una teoría que habla de
la fatiga como el resultado de haber tenido polioencefalitis, y explican
que “estos individuos” pueden experimentar un sentido de fatigabilidad
central (atención y concentración decrementadas y pérdida de memoria)
debida al involucramiento de varias estructuras cerebrales incluyendo el
sistema de activación reticular (Maynard y Headley, 2001,
p.32) La
Teoría Periférica, por su parte, está basada en estudios realizados
en pacientes con SPP, los cuales revelan que, en cierto punto, los
músculos afectados por la polio son incapaces de continuar produciendo
contracciones, dado que, después del ataque agudo del poliovirus, quedaron
debilitados de por vida (Silver, 2001, p.71). Ambas
teorías, dice la Dra. Silver, son actualmente aceptadas dado que ambas
describen mecanismos que causan la fatiga. No obstante, es necesario tener
presente que puede haber otras causas de fatiga, algunas relacionadas con
otros síntomas del SPP, como lo es el dolor crónico, y los consecuentes (o
concomitantes) trastornos del sueño, así como la dificultad para respirar,
e incluso la misma depresión que siente el paciente, resultado de su nuevo
y deteriorado estado de salud, y otras causas que pueden estar
relacionadas con otros padecimientos, tanto crónicos, como ocasionales
(Silver, 2001, pp.71-73). Curiosamente,
los dos medicamentos que a la fecha más se han recomendado para atacar la
fatiga en el SPP, aunque no con el éxito deseado, corresponden, uno, la
Bromocriptina, a la Teoría Central, y el otro, la Piridostigmina, a
la Teoría Periférica. El primero es generalmente usado para
tratar el mal de Parkinson, trabaja a nivel cerebral y ayuda, además de la
fatiga, con problemas de atención, memoria y concentración, mientras que
el segundo trabaja a nivel de los músculos, específicamente (Silver, 2001,
p.78). A la
Teoría Central yo le preguntaría por qué la fatiga no ha estado
presente en mí a lo largo de toda mi vida, sino hasta apenas hace unos
ocho años y, a la Teoría Periférica le preguntaría por qué
actualmente la fatiga se presenta en mí, no de manera constante, sino en
forma más bien ocasional. A ambas teorías les preguntaría además qué
relación guarda la fatiga con las fasciculaciones (otro de los síntomas
del SPP), pues, en mi caso, cuando estas se presentan, inmediatamente
después, incluso casi al mismo tiempo, aparece la
fatiga. Referencias
bibliográficas. 1. Silver,
Julie K. (2001). Post-Polio
syndrome, a guide for polio survivors & their
families.
Yale University Press, USA. 2. Maynard,
Frederick M. and Headley, Joan L. (1999). Handbook on The Late Effects
of Poliomyelitis for Physicians and Survivors, Gazette International
Networking Institute, Post-Polio Health International,
USA. 3. Bruno,
Richard L. (2002). The Polio Paradox, Understanding and Treating
“Post-Polio Syndrome” and Chronic Fatigue. Warner Books,
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Fecha de publicación: 22 de noviembre de 2004.
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La organización El Síndrome Post-Polio
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