El Dolor en el Síndrome Post-Polio

Frederick M Maynard & Joan L. Headley
Manual Sobre los Efectos Tardíos de la Poliomielitis, para Médicos y Sobrevivientes
(Handbook on The Late Effects of Poliomyelitis for Physicians and Survivors,
Gazette International Networking Institute, USA, 1999,
Post-Polio Health International)

 

 

 

El dolor puede ser debido a un gran número de factores que van, desde muy benignos, a absolutamente serios. Los sobrevivientes de la poliomielitis que están experimentando dolor deben hacerse una evaluación médica exhaustiva para diagnosticar la causa del mismo. El dolor es muy frecuentemente debido al sobreuso de los músculos, tendones, ligamentos, y/o de articulaciones, y las intervenciones primarias están dirigidas a aliviar o a eliminar los factores del sobreuso.

 

Los síndromes del dolor asociados a los efectos tardíos de la poliomielitis incluyen dolor (miogénico[1]) muscular y calambres. Fasciculaciones[2], descritas a menudo como una sensación de arrastre, es exacerbada por la actividad física, la tensión, y a veces el clima frío. Típicamente, el dolor y las fasciculaciones miogénicas disminuirán o desaparecerán enteramente con descanso. Los estiramientos suaves pueden ser útiles, pero se deben realizar juiciosamente en situaciones cuando haya un mayor beneficio funcional con tendones más apretados. El calor y el masaje suave son tratamientos coadyuvantes también. La fibromialgia[3] y su dolor asociado se han observado más frecuentemente entre los sobrevivientes de la poliomielitis.

 

Lesiones por tensión no son poco frecuentes y afectan los músculos, los tendones, las bursas[4], y los ligamentos, y pueden presentarse de modo crónico o agudo. El dolor debido a la tensión puede estar relacionado con la postura y/o ocurrir como resultado del sobreuso de los brazos, hombros, y extremidades inferiores. El dolor que irradia de los hombros es un resultado de supraespinosos[5] o de la tendinitis[6] del bíceps. Es común el dolor en el codo, al igual que en la rodilla. El recurvatum de Genu[7] es una condición en la cual, debido a la debilidad de los ligamentos y los músculos alrededor de la rodilla, hay deformidad posterior progresiva de la rodilla. Para controlar o para eliminar las lesiones y los síntomas de la tensión, las articulaciones deben ser protegidas por abrazaderas o por una disminución en el uso de las muletas.

 

Otra causa frecuente del dolor es la enfermedad degenerativa articular. Los cambios degenerativos, también en la espina dorsal, son exacerbados por los músculos debilitados y empeorados por caminar con las articulaciones desprotegidas, con inusuales movimientos del andar y tensiones anormales. Pueden ser disminuidos mejorando la ayuda con apoyos apropiados, los dispositivos de adaptación (bastones, muletas, corsés), un asiento especial, y la modificación postural.

 

Otros problemas del dolor que pueden ocurrir son síndromes secundarios de la compresión del nervio, comúnmente en la muñeca y ocasionalmente en los codos. La compresión del nervio mediano, en la muñeca (síndrome de túnel carpiano[8]), y la compresión del nervio cubital, en el codo y la muñeca, son más frecuentes en los usuarios de muletas o sillas de ruedas, que en la población en general. La tensión en la muñeca y el codo puede ser reducida usando silla de tres ruedas o sillas de ruedas eléctricas, y/o usando tablillas de mano.

 

Un sitio común del dolor en sobrevivientes de la poliomielitis, como resultado de usar un corsé para suplir la debilidad de los músculos de la cadera, es la espalda baja. Los movimientos anormales del tronco transfieren el peso corporal a las "facet joints"[9] de la cara posterior de la vértebra, y no pueden tolerar la tensión. La concentración del movimiento trasero en un nivel en la espalda baja, debido a una fusión o escoliosis espinal es otra causa del dolor de espalda.

 

Los músculos abdominales débiles también lo predisponen a uno a la tensión trasera crónica y a la lesión dorsal. Los corsés, o las fajas abdominales (binders) pueden ayudar a suplir la debilidad de los músculos abdominales. Los individuos que dependen de un excesivo movimiento sacrolumbar para caminar, pueden no tolerar ciertos corsés.

 

La terapia física tal como calor, masaje, movilización de articulaciones, y ejercicios de estiramiento, puede ayudar a controlar o a resolver el dolor de la espalda baja. Un cambio en el patrón de la postura y del andar, así como usar muletas o una andadera rodante, puede ser necesario para prevenir la recurrencia o resolver el dolor crónico. Debido a la creciente debilidad del músculo y al desequilibrio muscular, algunas personas pueden necesitar una silla de tres ruedas para controlar este tipo de dolor crónico.

 

La radiculopatía[10] (enfermedad de las raíces del nervio) puede ser la causa del dolor en algunos sobrevivientes de la poliomielitis, particularmente los que tienen una postura anormal y/o escoliosis severa, o la hiperextensión trasera del cuello o la espalda baja, debida a la debilidad del tronco. Un corsé o una abrazadera, si no se está usado, puede ser una opción en algunos casos, al igual que una mejora en la posición al sentarse. En otros casos, la tracción y las modalidades terapéuticas (hielo, calor, masaje, ultrasonido, estimulación eléctrica transcutánea del nervio, y agujas hipodérmicas) pueden ser beneficiosas. El tratamiento sintomático con las medicaciones tales como antiinflamatorios no esteroideos (ver Medicación en el Síndrome Post-Polio) puede también ser provechoso, pero su uso a largo plazo debe ser evitado. La cirugía puede también ser necesaria en selectos casos severos.

 

 



[1] Músculos o ligamentos

[2] Son movimientos finos de una pequeña área de músculo, resultado de pequeñas contracciones musculares locales o la crispación incontrolable de un solo grupo muscular servido por una fibra nerviosa motora única o filamento.

[3] Condición que causa dolor en los músculos, articulaciones, ligamentos y tendones. Ocurre en áreas llamadas "lugares agudos", como enfrente de las rodillas, los codos, las articulaciones de las caderas y alrededor del cuello. Uno puede sufrir un dolor constante, pero la severidad del dolor puede aumentar en respuesta a la actividad, tensión, cambios de clima y otros factores. Puede tener un dolor profundo o un dolor que quema. Puede que tenga espasmos o endurecimientos musculares. La mayoría de las personas que tienen Fibromialgia se sienten cansados o fatigados (sin energías).

[4] Las bursas son cavidades llenas de líquido, localizadas en sitios tisulares donde los tendones o los músculos pasan sobre prominencias óseas cerca de las articulaciones, como por ejemplo el codo. La función de una bursa es facilitar el movimiento y reducir la fricción entre las partes que se mueven.

[5] En la parte superior de la espalda, a la altura de los omoplatos, justo a ambos lados de la columna.

[6] Inflamación o irritación de un tendón.

[7] Deformación de la rodilla, caracterizada por una curvatura hacia atrás, formándose un ángulo de más de 180º por la parte posterior, cuando el paciente se encuentra de pie.

[8] El síndrome del túnel carpiano ocurre cuando el nervio mediano, que abarca desde el antebrazo hasta la mano, se presiona o se atrapa a nivel de la muñeca.

[9] Articulaciones o conexiones entre las vértebras y la espina.

[10] La ciática, también conocida como radiculopatía lumbar, es un dolor que se origina a lo largo del nervio ciático, que se extiende desde la parte posterior de la pelvis hacia la parte posterior del muslo. El nervio ciático es el nervio principal de la pierna. También es el mayor de los nervios del cuerpo.

 

 

Traducción y notas de pie de página por Sergio Augusto Vistrain, para Organización Post-Polio México, con el permiso de Post-Polio Health International (más formalmente Gazette International Networking Institute).  Organización Post-Polio México es responsable sólamente de la traducción.
 
Fecha de publicación: 03 de noviembre de 2004

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