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Ejercicio y Equilibrio
Muscular
Marzo, 2009
Por Sergio Augusto Vistrain

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Silver
(2006, p.
57)
Una de las preguntas que más frecuentemente están en la mente de quienes hace algunos años fueron
afectados por la poliomielitis y, por supuesto, quienes están presentando hoy sus efectos tardíos, incluidos quienes sufren algunos de los síntomas del Síndrome Post-Polio (SPP), particularmente la nueva debilidad muscular, se refiere a si deben, o no, hacer ejercicio.
En general, la recomendación para todo mundo es que mantenga su cuerpo en buena condición, si es posible, practicando precisamente algún ejercicio. Pero, las personas que están sufriendo una progresiva disminución de la fuerza, es decir, que están desarrollando un progresivo debilitamiento muscular, como ocurre con el SPP (Salter, R. B., 2001, p. 351), deben hacerlo, no sin contar con un programa personalizado de ejercicios, debidamente supervisado (Maynard & Headley, 1999; Silver & Aiello, 2002) y basado en la condición actual, tanto general del paciente (Silver, 2001, p. 104) como de cada uno de sus músculos, para evitar así una debilidad adicional.
El Dr. Halstead (2006, p. 32), especialista en SPP, establece como norma general para los pacientes que padecen ese síndrome, que “los músculos que en la actualidad tienen una fuerza de grado menor a 3 no deben ejercitarse[1]. Los que tienen grado 3 pueden ser ejercitados con precaución, mientras que, si están en grado 4, pueden ejercitarse, pero moderadamente (con intervalos de 2 a 5 minutos de descanso, por cada 5 minutos de ejercicio, y sin pretender nunca el fortalecimiento del músculo, sino sólo el mantenimiento de su movilidad, preferentemente a través de ejercicios de estiramiento, sin llegar nunca a la fatiga y dando siempre tiempo (un día) para su recuperación total), mientras que, aquellos que están en grado 5, pueden ser ejercitados vigorosamente”.
Norma del Dr. Halstead
Basado
en: Halstead (2006, p.32).
Ahora bien, teniendo en cuenta la importancia de mantener un equilibrio de fuerzas entre los músculos opuestos (agonista-antagonista), algunos de los especialistas que participaron en el Congreso de Medicina de Rehabilitación (2007), pusieron especial énfasis en lo delicado que puede resultar el provocar un desequilibrio muscular, al fortalecer un músculo, cuando la fuerza de su opuesto, por alguna razón patológica, no puede ser incrementada, dando lugar con ello a una deformidad.
Pues bien, por esa razón, en el caso particular de los pacientes que están en un proceso continuo de debilitamiento, acaso a consecuencia de un proceso también continuo de denervación[2], como el que caracteriza al SPP (Salter, R. B., 2001, p. 351; Gonzalez, 2002), el asunto del ejercicio debe tomarse con especial cuidado, ya que, de por sí, dada la distribución asimétrica de la nueva debilidad que se presenta en estos pacientes (Bouza, 2006), es común un incremento en las deformidades musculoesqueléticas (Farbu, et al, 2006).
Para ayudar a entender lo que significa el equilibrio (y el desequilibrio) de fuerzas, observemos la figura 1, en la que dos fuerzas opuestas, representadas éstas por las pesas que penden a ambos lados del juego de poleas, están perfectamente equilibradas y, por ende, tienen un potencial igualmente equilibrado que, al ser aplicado a la carga (las pesas en la parte central), se observa un efecto (levantamiento) perfectamente simétrico y con cierta potencia.
Figura 1
En la figura 2, en cambio, tenemos en el lado izquierdo un potencial que supera al del lado derecho, es decir, un desequilibrio de fuerzas que, al ser aplicadas a la misma carga, ésta es levantada con menor potencia (menor altura), a la vez que con una desviación, resultante ésta precisamente del mencionado desequilibrio, el cual provoca que la carga sea desplazada hacia el lado que tiene la mayor fuerza.
Figura 2
En conclusión, el ejercicio para los pacientes con SPP, igual que para cualquier persona, es importante, pero para éstos es en realidad un asunto un tanto complicado, por lo que se recomienda siempre buscar la ayuda y orientación de un profesional, como lo podría ser un Médico Rehabilitador, y así evitar problemas mayores, derivados éstos de un posible desequilibrio muscular.
Por
otra parte, y dado que no puede decirse que el SPP es un padecimiento
estable, sino más bien progresivo, la otra recomendación será siempre que
las personas que fueron afectadas por la polio, estén, o no, presentando
los síntomas de dicho síndrome, se hagan valorar continua y
periódicamente, para monitorear precisamente la condición de cada uno de
sus músculos a lo largo del tiempo y, con base en ello, obtener un
programa de ejercicios específico, personalizado y periódicamente
actualizado. _______ Referencias: 1. Alter, Michael J (1998). El Equilibrio Muscular Inadecuado como Factor de Limitación. En Los Estiramientos: Bases científicas y desarrollo de ejercicios. Ed. Paidotribo. 2ª edición. 4. Farbu, Gilhus, Barnes, Borg, Visser, Driessen, et
al, EFNS guideline on diagnosis and management of post-polio syndrome.
European Journal of Neurology, 2006, 13 ;
795-801. 5. Gonzalez,
Khademi, Andersson, Wallstro, Borg & Olsson (2002). Prior
poliomyelitis-evidence of cytokine production in the central nervous
system. Journal of the Neurological Sciences 205 (2002)
9–13. 6. Guedes de Siqueira Rodrigues, Brena (2009). Desequilíbrios Musculares: Fortalecimento, Alongamento e Relaxamento com o Método Pilates. Fisioterapia.net. [Consultado en: http://www.efisioterapia.net/descargas/pdfs/228desequilibrios-musculares.pdf el 23 de marzo de 2009]. 7. Halstead, Lauro S. (2006), New Health Problems in Persons with Polio. En Halstead, Lauro S. (Ed). Managing Post-Polio; A guide to Living and Aging Well with Post-Polio Syndrome. Abi Professional Publications.8. Halstead,
Lauro S. (2006_2), Acute Polio And Post-Polio Syndrome. En Halstead, Lauro
S. (Ed). Managing Post-Polio; A guide to Living and Aging Well with
Post-Polio Syndrome. Abi Professional Publications.
10. Salter, R. B. (2001). Trastornos y lesiones del
sistema musculoesquelético. 3ª edición. Ed. Mason.
España. 11. Silver, J.
K. & Aiello, DD. (2002)
What internists need to know about post-polio syndrome. Cleveland Clinic Journal of Medicine:
69(9):704–712. (Consultado en español en: http://www.postpoliomexico.org/Internists.html el 11 de marzo de 2009) 12. Silver,J.
K.(2001). Post-Polio Syndrome; A guide for polio survivors & their
families. 13. Silver,J.
K.(2006). Preventing Further Disability. En Halstead, Lauro S. (Ed). Managing
Post-Polio; A guide to Living and Aging Well with Post-Polio Syndrome. Abi
Professional Publications. 14. Tortora & Grabowski (2005). Principios de
Anatomía y Fisiología. Ed. Oxford. México. [1] La fuerza muscular la pueden valorar manualmente los médicos debidamente entrenados para ello, en una escala de 0 a 5, donde el grado 5 indica una fuerza normal y el grado 0 una ausencia total de fuerza. [2] Cuando una neurona motora (la que hace llegar a los músculos la señal de movimiento que viene desde el cerebro) pierde su funcionalidad, los músculos que conectaba (que inervaba) quedan desconectados del Sistema Nervioso Central (quedan denervados) y dejan de moverse. [3] “Muchos músculos están dispuestos en pares opuestos (…) En estos pares opuestos, un músculo llamado agonista o motor primario se contrae para producir una acción, mientras que el otro, el antagonista, se relaja y cede a los efectos del motor primario”. (Tortora & Grabowski, 2005, p. 312).
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Fecha de publicación: 24 de marzo de 2009.
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La organización El Síndrome Post-Polio
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